sábado, 28 de marzo de 2020

Cuarenta y once veces



Colgada de telarañas como lianas para atravesar el pantano desde el aire e intentar llegar a la orilla. Como todxs, pero hoy, cumpliendo años.

Cuarenta y once veces.
Pasó una vuelta nueva al sol
logré hacerme a la idea de las muchas que son
y me dejé las canas
me perdí el respeto y conté los meses de plata que me quedaban
para entonces, sí, dejarme morir
me volví a respetar
la extrañé a ella todavía un poco más
hice menos de lo que esperaba
lloré más de la cuenta
me amigué con estar guardada
intenté empezar de nuevo 365 veces
me reí y dije mil tequieros
agradecí mucho pero menos que hoy
me hice mil preguntas y contesté tres
caminé como hacía tiempo
rearmé la huerta
volví a estudiar
adopté otro perro
bailé y bebí, aunque más sobria que nunca
desaprendí aquello de hacer planes
y sellé un acuerdo de por vida con la soledad:
nunca nos vamos a hacer mal.
No soy la de hace un año, ni dos ni menos tres
pero soy la única que sobrevivió.
Los años nos hacen amar más fuerte, decir gracias y entender mejor. Pero todavía me falta. ¡A por eso voy!

viernes, 27 de marzo de 2020

Roldán


Recuerdo a Roldán cada año porque cumplía un 27 de marzo.

En la primaria nos llamábamos por el apellido, qué horrible. Ése siempre ha sido un terreno difícil para mí. Tal vez eran costumbres de la escuela pública de los 70s o un modus operandi de la dictadura, no sé.

Creo que Roldán se llamaba Fernando y lamento no recordarlo mejor. ¿Seguirá cumpliendo años? ¿Habrá tenido una vida feliz?

Nada sé de Roldán. Solo lo recuerdo cada 27 de marzo porque su festejo en la escuela era precisamente el día anterior al mío.